Sabiduría, entereza, alegría, eso necesito ahora...saber que no tengo las manos vacías, sino por el contrario están llenas... saber que tengo algo que ofrecer a quien viene al mundo porque así lo quise, para darle a quien no debo defraudar la alegría que  a veces a mi misma me cuesta encontrar.

ilumíname señor, por favor, no dejes que mis debilidades trasciendan esa barrea que me une a mi bebé, este ángel que no tiene la culpa de mi tremenda soledad, este ángel que crece dentro de mi, sin sospechar que estaremos solos él y yo, que tendremos que encontrar uno en el otro la fortaleza y la luz para seguir el camino que nos espera juntos.

Ayúdame a no ver, a no sentir el inmenso desprecio que existe en el  corazón de quien ni siquiera se conmueve frente a su propia sangre, a no notar la indiferencia de su mirada y a no escuchar sus historias de amor y de alegría completamente ajenas a nosotros.

Ayúdame a sostenerme y ser fuerte, a no llorar y no derrumbarme ni hoy ni nunca, a no necesitar ese abrazo y esa mano cálida que acaricie mi cabello, a no necesitar esa mirada y esos besos que nunca han existido, ayúdame por favor a ser fuerte y sabia, justa y ecuánime, entera y feliz, plena y resignada, a no perderme en mis miedos y en esta maldita soledad que me aplasta.